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Tratamientos

Lesiones deportivas

Volver a jugar no es lo mismo que dejar de tener dolor. Una lesión deportiva bien tratada termina cuando recuperas fuerza, control y confianza en el gesto que te lesionó, no cuando desaparecen las molestias.

Corredor sentado en el suelo sujetándose la pierna tras una lesión

Las lesiones que más se atienden

  • Rotura del ligamento cruzado anterior. El clásico de los deportes con giros: fútbol, básquetbol, esquí. Chasquido, hinchazón inmediata y sensación posterior de fallo.
  • Lesiones meniscales. Solas o acompañando a lesiones ligamentarias.
  • Esguinces de tobillo e inestabilidad crónica en quienes ya se torcieron varias veces.
  • Lesiones del hombro del deportista. Inestabilidad y luxación recidivante en deportes de contacto, lesiones del labrum y del manguito rotador en deportes por encima de la cabeza: voleibol, béisbol, natación, tenis.
  • Lesiones musculares. Isquiotibiales, gemelo, aductores. Recaen con mucha frecuencia cuando se vuelve antes de tiempo.
  • Tendinopatías por carga. Rotuliana, aquílea, del codo.
  • Fracturas por estrés. Por aumentar volumen o intensidad demasiado rápido.
  • Luxaciones y fracturas por traumatismo directo.

Qué hacer en las primeras 48 horas

  1. Parar. Seguir jugando con una lesión aguda es la manera más eficaz de convertir algo menor en algo serio.
  2. Proteger y descargar. Evitar apoyar si duele mucho; usar muletas si hace falta.
  3. Hielo y compresión en periodos cortos, para controlar hinchazón y dolor.
  4. Elevar la extremidad por encima del nivel del corazón cuando sea posible.
  5. Valoración temprana si hubo chasquido, hinchazón rápida, deformidad, imposibilidad de apoyar o sensación de que la articulación se salió.
Lo que más retrasa una recuperación no suele ser la gravedad de la lesión, sino volver a entrenar antes de haber recuperado fuerza y control. La recaída de una lesión muscular casi siempre ocurre en las primeras semanas del regreso, y suele tardar más en curar que la lesión original.

Cómo se plantea el tratamiento

En el deportista hay dos preguntas que se responden juntas: qué se lesionó y a qué necesitas volver. No es lo mismo un adulto que corre tres veces por semana que un jugador de contacto en competencia: la misma lesión puede llevar a decisiones distintas.

El plan se estructura en fases:

  1. Fase aguda. Control del dolor y de la inflamación, protección de la estructura lesionada, recuperación temprana del rango de movimiento.
  2. Fase de recuperación. Fuerza progresiva, control neuromuscular, propiocepción y trabajo del resto del cuerpo para no perder condición.
  3. Fase funcional. Gestos específicos del deporte: carrera, cambios de dirección, saltos, aterrizajes.
  4. Retorno al deporte. Con criterios objetivos, no sólo por calendario.

Cuándo se opera

La cirugía se plantea cuando la estructura lesionada no cicatriza sola y su función es necesaria para lo que quieres hacer: reconstrucción del ligamento cruzado anterior, reparación meniscal, estabilización del hombro, reparación del tendón de Aquiles o fijación de fracturas. En muchas otras lesiones —tendinopatías, buena parte de las lesiones musculares, esguinces grado I y II— el mejor tratamiento es la rehabilitación bien dirigida.

El regreso a la competencia

Volver a jugar debería decidirse con datos: simetría de fuerza respecto a la pierna sana, pruebas de salto, control en cambios de dirección y ausencia de dolor y derrame durante la progresión. Regresar sólo porque "ya pasaron los meses" es lo que explica buena parte de las resegundas lesiones.

Dudas comunes

Preguntas frecuentes sobre lesiones deportivas

¿Cuánto tardo en volver a jugar tras una reconstrucción de ligamento cruzado?
Los rangos habituales van de nueve a doce meses para deportes de pivote, y la tendencia actual es no adelantar ese plazo. Más importante que el calendario son los criterios funcionales: fuerza simétrica, buen control en el aterrizaje y confianza en el gesto.
¿Puedo entrenar mientras me recupero de una lesión?
Casi siempre sí, y conviene. Se mantiene el trabajo del resto del cuerpo, el cardiovascular sin impacto y la fuerza en lo que no está lesionado. Perder condición general alarga la recuperación y aumenta el riesgo de recaída.
¿El hielo sigue siendo recomendable?
Se usa para controlar dolor e hinchazón en la fase aguda, en periodos cortos. Lo que ha cambiado es la idea de mantenerlo durante días y de inmovilizar por defecto: hoy se busca la movilización temprana y protegida en cuanto la lesión lo permite.
¿Cada cuánto se lesiona alguien que ya se lesionó?
El antecedente de lesión es el mejor predictor de una nueva lesión, sobre todo en el primer año. Por eso la fase final de la rehabilitación, la que casi nadie completa, es justamente la que más protege.

¿Te duele algo que ya no deberías estar aguantando?

Agenda una valoración con el Dr. Alarcón. En la primera consulta se revisa tu caso, se ordenan los estudios necesarios y se te explica con claridad cuáles son tus opciones.