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Tratamientos

Fracturas y luxaciones

Una fractura bien tratada desde el principio se nota años después. La calidad de la reducción, la estabilidad de la fijación y el momento en que se empieza a mover la articulación determinan cómo queda esa extremidad a largo plazo.

Persona con dolor en la pierna tras una lesión

Qué hacer ante una posible fractura

  1. No intentes acomodar el hueso ni la articulación. Reducir sin control puede dañar nervios, vasos y cartílago.
  2. Inmoviliza tal como quedó, con lo que tengas a la mano, incluyendo la articulación de arriba y la de abajo.
  3. Aplica frío sin contacto directo con la piel y eleva la extremidad si se puede.
  4. No des de comer ni beber al lesionado: si necesita cirugía o sedación, eso retrasa el procedimiento.
  5. Acude a urgencias. Si hay herida abierta sobre el foco, deformidad marcada, pérdida de sensibilidad, o el miembro está frío o pálido, es una urgencia inmediata.
Señales de alarma que no admiten espera: hueso expuesto, hormigueo o pérdida de sensibilidad, dedos fríos o azulados, dolor desproporcionado y creciente que no calma con analgésicos, o hinchazón que aumenta rápido y con tensión. Cualquiera de ellas obliga a atención inmediata.

Cómo se decide el tratamiento

No todas las fracturas se operan. La decisión depende de si los fragmentos están desplazados, de si la fractura entra en la articulación, de la estabilidad, del hueso afectado y de las condiciones del paciente.

  • Tratamiento conservador. Yeso, férula o bota cuando la fractura está alineada y es estable. Requiere controles radiográficos periódicos: algunas fracturas se desplazan durante las primeras semanas y hay que detectarlo a tiempo.
  • Reducción cerrada. Se alinea el hueso sin abrir, con sedación o anestesia, y se inmoviliza.
  • Cirugía con placas y tornillos. Permite una reducción anatómica, especialmente importante en fracturas que afectan la superficie articular.
  • Clavo intramedular. En fracturas de huesos largos como fémur y tibia.
  • Fijador externo. En fracturas abiertas, con mucho daño de partes blandas, o como medida temporal hasta que la piel permita una cirugía definitiva.

Luxaciones

Una luxación es la pérdida de contacto entre las superficies de una articulación. Las más frecuentes son la de hombro, la de codo, la de dedos y la de rótula.

Requieren reducción temprana, siempre por personal capacitado y, en la mayoría de los casos, con estudio radiográfico previo y posterior. Después de reducir hay dos cosas que importan tanto como la reducción misma: descartar lesiones asociadas —fracturas, lesiones del labrum, daño nervioso— y planear la rehabilitación, porque una articulación que se luxó una vez tiene más probabilidad de volver a hacerlo, sobre todo en pacientes jóvenes.

Consolidación y rehabilitación

El hueso tarda en consolidar entre seis y doce semanas en la mayoría de los casos, con variaciones grandes según el hueso, la edad y factores como el tabaquismo o la diabetes, que retrasan la cicatrización de forma significativa.

La rehabilitación no empieza cuando se retira la inmovilización, sino en cuanto la fijación lo permite. Mover pronto y de forma protegida es lo que evita la rigidez, que en muchas fracturas articulares acaba siendo un problema mayor que la fractura misma.

Dudas comunes

Preguntas frecuentes sobre fracturas y luxaciones

¿Se puede caminar con una fractura?
A veces sí, sobre todo en fracturas por estrés o en algunas del pie, y eso hace que se retrase el diagnóstico. Poder apoyar no descarta una fractura. Si el dolor es localizado sobre el hueso y persiste, conviene la radiografía.
¿Los clavos y las placas se quitan después?
Habitualmente no. El material se retira sólo si causa molestias, si hay irritación de partes blandas, en algunos pacientes jóvenes o en localizaciones concretas. Es una segunda cirugía y se valora caso por caso.
¿Por qué mi fractura tarda más de lo normal en soldar?
Influyen el tipo de fractura, la estabilidad de la fijación, el riego sanguíneo de la zona y factores del paciente. El tabaquismo es de los que más retrasan la consolidación, junto con la diabetes mal controlada, algunos antiinflamatorios y el déficit de vitamina D.
Me luxé el hombro y ya volvió a su lugar, ¿voy igual al médico?
Sí. Después de una luxación hay que descartar fracturas asociadas y lesiones del labrum, y valorar el riesgo de que se repita, que en pacientes jóvenes es alto. La conducta cambia bastante según lo que se encuentre.

¿Te duele algo que ya no deberías estar aguantando?

Agenda una valoración con el Dr. Alarcón. En la primera consulta se revisa tu caso, se ordenan los estudios necesarios y se te explica con claridad cuáles son tus opciones.